
Soplaba poniente flojo, tendiendo a arreciar al mediodía a viento moderado-fuerte y a pesar de elegir una playa de levante, había buen presentimiento, pues días anteriores se sucedió un temporal de levante.
Llegué de noche aún y tras los primeros lances y como es habitual por esas fechas y la mar en calma, comenzaron a dar señales de vida la morralla junto con numerosos roncadores que ibamos sacando e intentando salvar, pues venían la mayoría embuchados a pesar de utilizar un nº2 de anzuelo.

Sin lugar a dudas este debía ser mi día y así lo fue, pocos minutos después la última caña que había saboreado los envites comenzaba a darme señal inequívoca que había un sargo al otro extremo del hilo, pero esta vez toda ilusión de meter un tercero en el cubo se esfumó cuando clavé, no con demasiada fuerza, pero el hilo del 0,18 llevaba demasiadas pesqueras y partió a unos 100 metros. No podía mosquearme por perder esa pieza, tan solo cambiar la bobina y meterle una con hilo del 0,40 pues no tenía otra.
Pensando que las anteriores picadas habían dado lugar a unos 130m, con este hilo no llegaría a los 100m pero no podía perder ese festín que habían decidido darse los sargos enfrente mía. Y efectivamente, no pasaron demasiados minutos, cuando esta caña con el 0,40 comenzaba a darme otra oportunidad de hacer el hatrick. Esta vez con más cuidado pude sacar y tener entre mis manos el mayor sargo de los tres de esa fantástica mañana.
Poco después, comenzó a soplar poniente fuerte como estaba pronosticado, la mar comenzó a rizarse y desapareció toda actividad, eso junto que aún hacía calor y la playa estaba llena de gente bañándose y tomando el sol, decidí recoger e ir a casa dando saltos de júbilo.
El peso de cada uno de los sargos fue de:
Sargo 1: 1,487 kg
Sargo 2: 1,233 kg
Sargo 3: 1,063 kg
Sargo 2: 1,233 kg
Sargo 3: 1,063 kg
Hasta la próxima entrada!